Sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga
En el blog de Eduard Punset he encontrado un artículo muy interesante que habla sobre los inhibidores latentes, sobre la capacidad metáforica y el talento en los seres humanos.
El talento depende, por último, del coeficiente intelectual. De lo listo que sea uno. Eso es lo que se había creído siempre. Pues es falso. Resulta que el mejor jugador de hockey sobre patines lo es porque le ha dedicado al tema un promedio de diez mil horas. Lo mismo que el primer jugador de baloncesto del mundo. Lo mismo que Bill Gates a la programación de ordenadores. Sin dedicación y esfuerzo no hay talento que valga.






Lo escuché el otro día desde sus labios en el programa de Buenafuente. Y es que no hay más, todos los astros de cualquier campo lo fueron porque comenzaron pronto e invirtieron, así, muchas más horas en especializarse y adquirir experiencia. La experiencia es la base del conocimiento. Y para aprender algo es básico experimentar. El coeficiente intelectual lo único que hace es que esas 10.000 horas que necesita alguien en el promedio, se vean rebajadas a 7.000, por poner un ejemplo. Eso sí hablamos de una actividad intelectual, claro.
Un abrazo Joan.